jueves, 29 de octubre de 2026

Guía de lectura (I) . Los orígenes

Sinopsis de Historia de Israel 

(Textos clave)

Como complemento a nuestro estudio iré incluyendo una breve sinopsis de la Historia de Israel, acompañada de una serie de textos-clave para hacer una lectura continuada del Antiguo Testamento sin caer en el cansancio, ya que leer la Biblia como si de una novela se tratase no es nada recomendable y termina por cansar. Señalamos en negrita y con una señal (*) los textos tratados más a fondo en nuestros momentos de reflexión y oración.

HISTORIA DE LOS ORÍGENES
(estos textos los estudiaremos  más adelante)

-Relato Sacerdotal de la creación: Génesis, 1,1-2,4.

-Relato Yahvista de la creación y el pecado: Génesis, 2,4-3,24.

-Caín y Abel: Génesis 4,1-16.

-El diluvio: Génesis, 6,5-8,22.


Los Patriarcas (aprox. año 1800 a.c.)

Unos clanes de semitas seminómadas se desplazan de Mesopotamia hacia palestina en una época de grandes corrimientos de pueblos / Durante más de un siglo llevan una vida itinerante en las franjas del desierto, cuidando sus ganados. Mantienen relaciones comerciales con los habitantes sedentarios de las ciudades cananeas / A raiz de esta emigración tienen experiencias religiosas que les llevan a romper con sus antiguos dioses. / La Biblia nos ha conservado los nombres de algunos de estos jeques más antiguos: Abrahán, Isaac, Jacob. / En esta época surgen relatos y leyendas que constituirán el patrimonio cultural de estos clanes y que se transmiten por vía oral.

-Vocación de Abrahám: Génesis, *12,1-9;15.

-Alianza y circuncisión: *Génesis, 17.

-Teofanía de Mambré. Destrucción de Sodoma: Génesis, *18,1-19; 19.

-Sacrificio de Isaac: *Génesis, 22.

-Boda de Isaac: Génesis, 24

-Esaú y Jacob: Génesis, 25,1-19; 27, 1-46.

-El sueño de Jacob: Génesis, 28,10-22.

-Historia de José: *Génesis, 37-47.

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Octubre 2026
Casto Acedo

miércoles, 28 de octubre de 2026

El pentateuco


El Pentateuco:

El Pentateuco es el conjunto de los cinco primeros libros de la Biblia: Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio. La palabra procede del griego y significa «cinco rollos» o «cinco libros».

En la tradición judía se conoce como la Torá, que significa «ley» o «instrucción». Estos libros son fundamentales para el judaísmo y el cristianismo, porque narran los orígenes del mundo, la historia de los patriarcas, la liberación del pueblo de Israel de Egipto y la alianza de Dios con su pueblo.

Los cinco libros del Pentateuco

1. Génesis

Trata del origen del mundo y del pueblo de Israel. El libro del Génesis relata la creación del universo y de la humanidad, la historia de Adán y Eva, la caída en el pecado, Caín y Abel, el diluvio de Noé y la torre de Babel.

Después presenta la historia de los patriarcas: Abraham, Isaac, Jacob y José. Explica el comienzo de la relación entre Dios y el pueblo de Israel. Idea principal: la creación, los orígenes de la humanidad y las promesas de Dios.

2. Éxodo

El tema del libro del Éxodo es la liberación de los israelitas que viven esclavizados en Egipto y cómo Dios llama a Moisés para liderarlos. Incluye las diez plagas, la Pascua, el paso del mar Rojo y el viaje hacia el monte Sinaí. Allí, Dios establece una alianza con el pueblo y entrega los Diez Mandamientos.

También se describen las instrucciones para construir el tabernáculo, lugar de culto y presencia de Dios entre los israelitas. Idea principal: la liberación, la alianza con Dios y la entrega de la Ley.

3. Levítico

Un libro que describe las leyes religiosas y la santidad exigida al Pueblo fiel. Contiene normas sobre los sacrificios, el sacerdocio, la pureza ritual, las fiestas sagradas y el comportamiento moral del pueblo.

Destaca la importancia de ser santos y de amar al prójimo. También explica el Día de la Expiación, una celebración relacionada con el perdón y la purificación de los pecados. Idea principal: vivir en santidad y mantener una relación correcta con Dios y con los demás.


4. Números

Su tema es el viaje por el desierto. Relata el recorrido de los israelitas desde el monte Sinaí hasta las proximidades de la tierra prometida. Incluye censos del pueblo, organización de las tribus, rebeliones, dificultades y castigos.

Debido a la falta de confianza y a la desobediencia del pueblo, la generación que salió de Egipto no llega a entrar en la tierra prometida, salvo las excepciones señaladas en el relato. Una nueva generación se prepara para entrar. Idea principal: las consecuencias de la desobediencia y la importancia de confiar en Dios.

5. Deuteronomio

Podemos decir que se ocupa sobra todo de la renovación de la alianza. Presenta los discursos finales de Moisés antes de que los israelitas entren en la tierra prometida. Moisés recuerda los acontecimientos vividos, repasa las leyes y exhorta al pueblo a permanecer fiel a Dios.

Destaca el mandamiento de amar a Dios con todo el corazón, el alma y las fuerzas. El libro termina con la muerte de Moisés y la preparación para una nueva etapa bajo el liderazgo de Josué. Idea principal: recordar la fidelidad de Dios, obedecer sus mandamientos y renovar la alianza.

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Octubre 2026
Casto Acedo 

La intercesión de Abrahán (Gn 18, 16-33)

Recuerdo que para el próximo encuentro habremos leído la historia de José,  Génesis cap. 37, y caps. 39 al 47. 
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Comentario a Gén 18, 16-33

El texto relata cómo Dios, antes de actuar, decide no ocultarle a Abrahán lo que va a hacer: ha escuchado el clamor contra Sodoma y Gomorra y baja a comprobarlo. Abrahán se queda «en pie ante el Señor» y, con respeto y audacia, comienza a interceder

-«¿Vas a destruir al inocente con el culpable?» Y en un regateo con Dios va bajando el número de justos: 50 → 45 → 40 → 30 → 20 → 10. No es un simple negocio: es una oración insistente, llena de precauciones y excusas por su atrevimiento, que arranca la promesa de Dios. En cada tramo, Dios responde que perdonará la ciudad «en atención a ellos». En su oración Abrahán pide perdón con humildad por atreverse a pedir algo a Dios: «yo que soy polvo y ceniza» .

¿Qué lecciones nos proporciona el texto? 

a) Solidaridad entre los hombres. La pregunta de fondo es: ¿qué prevalecerá, el pecado de los malos, que arrastra a los justos, o la justicia de los buenos, que salva a los pecadores? Lo cierto es que la salvación es «para todos o para nadie».

b) La justicia de unos pocos salva a muchos. Dios se compromete a perdonar a toda la ciudad por unos pocos justos. La justicia de unos tiene valor salvífico para otros, «por encima de toda valoración cuantitativa». No es cuestión de cantidad.

c) La cólera de Dios cede ante el amor y la justicia. El testimonio de algunos hombres justos «hace bajar» la ira divina.

¿Por qué Abrahán se detuvo en diez?  ¿Por qué no pasó de cinco a uno?

Una visión de la escena desde el sentido de la fe propio de la Biblia en su totalidad nos hace ver que por un solo justo, Dios no habría destruido la ciudad Y allí estaba Lot, cuya justicia se subraya en Gn 19, y que escapó de la catástrofe.  La fe de Abrahán «no llega hasta el límite de sí misma»: para él la cantidad todavía cuenta; para Dios ya no.  Abrahán abrió el camino de la fe en un Dios misericordioso en exceso, pero se paró en ese camino sin llegar al final.

El hilo que conduce a Cristo

El relato no lo dice, pero está inscrito en la serie de relatos sucesivos de la Escritura:

*Jeremías 5, 1: Dios busca en Jerusalén uno solo que practique la justicia, para perdonar la ciudad.

*Isaías 53: (canto del siervo doliente) Un solo justo «justificará a muchos» e «intercedió por los rebeldes».

*Jesucristo en la cruz. Uno solo para todos: la intercesión llega a su meta.

Podemos concluir que el principio ya estaba puesto en Abrahán: la existencia de un justo puede suponer el perdón de todos. Y Jesús es quien lleva ese principio hasta el final. Un sólo justo salva en la cruz a toda la humanidad. Justicia y pecado no se pesan en la misma balanza, como si fueran mercancías semejantes. La verdadera justicia de Dios es omnipotente, sea cual fuere el peso del pecado. Es una justicia «desconcertante», que contradice nuestros esquemas de compensación.

*
PowerPoint ilustrativo:


PARA LA REFLEXIÓN 

1. ¿Intercedo por otros? Abrahán no se desentiende de una ciudad pecadora; ¿por quiénes estoy llamado a «ponerme en pie ante el Señor»?

2. ¿Con qué confianza oro? Abrahán es insistente, pero respetuoso. ¿Me atrevo a hablar con Dios con esa mezcla de humildad y osadía?

3. ¿Creo que mi fidelidad cuenta para otros? La justicia de unos pocos puede ser fuente de bendición para muchos

4. ¿Hasta dónde llega mi fe? Abrahán se detuvo en diez. ¿En qué punto «me paro» yo, y qué me invita Cristo a esperar más allá?

5. Mirar a la cruz: en Jesús, el único Justo, se cumple lo que Abrahán intuyó. ¿Cómo vivo esa certeza de ser perdonado «por uno solo»?

En Abrahán vemos la intercesión que se atreve a pedir; en el Siervo doliente, la promesa de que un solo justo salva a muchos; en Cristo, la realización plena: uno solo por todos.


ORACIÓN 

Hola, Señor, aquí estoy.
Perdona mi atrevimiento.
Veo tanto dolor en torno a mi,

Sufro por la ignorancia de los que me rodean.
Mis Padres, mis hijos, mi marido, mi mujer, 
mis amigos, no te conocen.

Ilumínales, llévales a conocerte.
 Apiádate de ellos.

Señor, ¡ten piedad!, ¡ten piedad!,
no olvides a los que amo.
Y si mi oración se cansa
que tu amor supla mi debilidad.

*

Octubre 2026
Casto Acedo

lunes, 26 de octubre de 2026

Cómo buscar un texto en nuestras Biblias

Algun@s es la primera vez que se embarca a la aventura de entrar en la Biblia y su mundo. Por esto, para los que empezáis de cero,  os paso esta sencilla entrada sobre cómo buscar citas en los libros sagrados. 

Cómo buscar un texto en nuestras Biblias

Desde la época del Renacimiento cada una de las partes de los libros bíblicos lleva un número: ese número (con letra gruesa) inicia el capítulo. Dentro de cada capítulo, cada frase o grupo de frases -esto es, cada versículo-, está también numerado.

La división no tiene ningún valor teórico (incluso a veces la división en capítulos es muy arbitraria), pero es muy práctico, ya que nos permite encontrar fácilmente una frase. Basta para ello indicar el título del libro, el número de capítulo y el número de versículo. A esto se le llama dar la referencia o la cita de un texto.

Cuando se indica la referencia de un versículo por escrito se utilizan varios sistemas. Tomamos el más corriente en nuestros días, que es el que se usa también en nuestras biblias.

*Se procede de este modo: Se pone en abreviatura, según el código que podréis ver en vuestra Biblia, el título del libro (por ejemplo, Gn significa Génesis); viene luego el número del capítulo, seguido de una coma y del número del versículo.

Gn 1,2 siginifca Génesis, capítulo 1, versículo 2.

*Cuando se remite a varios versículos se indican las cifras  separadas por un guión:

Gn 1,2-4 significa: Génesis, cap. 1, versículos 2 al 4 inclusive.

*Si se remite a varios capítulos se les separa por un punto y coma:

Gn 1,2-4,8; 2,4-5 significa: Génesis cap 1, versículos 2 al 4 y versículo 8; y cap 2, versículos 4 y 5.

*La "s" después de un número significa “y siguiente” o “y siguientes”:

Gn 1,2s. significa: Génesis, cap. 1, versículo 2 y siguiente(s).

 

A vedes hay versículos demasiado largos; puede ser necesario subdividirlos; para eso se señalan entonces con letras las diversas partes de este versículo (pueden verlo en cualquier texto de su biblia). Lo malo es que nuestras biblias no las indican siempre, y no siempre se sabe muy bien cual es la parte de la frase que señalan:

Gn 2,4a.5b significa Genesis cap 2, primera parte del versículo y segunda parte del versículo 5.

Cuando se citan versículos escogidos de un capítulo se separfan con un punto:

Gn 2,4.8.10 significa, Génesis cap 2, versículos 4,8 y 10.

Algunas veces las abreviaturas del nombre de los libros bíblicos varían de una Biblia a otra; por ejemplo, mientras que en casi todas las biblias el libro de Isaías se cita Is., la traducción ecuménica de la Biblia y las Biblias protestantes suelen citar Es (=Esaías). O podemos encontrar el libro de los Hechos de los Apóstoles como Hch o cómo Act, y otros más....

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Con todo lo explicado y comentado hasta aquí tenemos ya los instrumentos necesarios para comenzar nuestro curso Bíblico sobre el Antiguo Testamento que nos servirá para entender el Nuevo.

En ningún momento olvidemos que el texto por excelencia de nuestro curso es la BIBLIA. Ningún instrumental o material (Diapositivas, comentarios del blog, estudios sobre temas, etc)  puede reemplazar la lectura personal de la Biblia, ya desde el principio.

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PARA COMENTAR AL INICIO DEL PRÓXIMO ENCUENTRO

1. ¿Por qué tengo interés y quiero dedicarle tiempo a conocer la Biblia?

2. ¿Qué ha sido para mí la Biblia y qué ha supuesto en mi vida de fe?

3. ¿Qué es lo más extraño y curioso de lo que conozco de la Biblia?

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Recurso: PowerPoint

https://drive.google.com/file/d/1t5RPMhY3pqH44k29AAL8ItznHbT3mxG1/view?usp=sharing

Octubre 2026

Casto Acedo

jueves, 22 de octubre de 2026

04. Abrahán (III): Sacrificio de Isaac. Gn 22.

 

El sacrificio de Isaac. Gn 22

El relato que recoge el capítulo 22 del libro del Génesis es escandaloso. El mismo redactor se escandaliza de que Yahvé se identificase con Moloc (dios cananeo que exigía sacrificios humanos) y por eso tiene necesidad de decirnos que «Dios quiso poner a prueba a Abrahán» (v 1). El texto trata de una prueba de Dios "para ver si" Abrahán creía en Dios de veras". El autor del texto nos tranquiliza desde el principio dicendo de entrada que es una prueba de Dios.

Las analogías (el juego contrastado de semejanzas y diferencias) con la pasión de Cristo han fascinado a la tradición, que se ha complacido en identificar el monte Moria con la colina de Sión (Jerusalén), de este modo el lugar de ambos sacrificios, el de Isaac y el de Cristo habrían ocurrido en el mismo lugar.

¿Cómo interpretar este texto? Todo radica en la relación de las dos palabras-mandato atribuidas a Dios en él. Hemos de interpretarlo desde esas dos intervenciones de la Palabra de Yahvé: la orden de sacrificar a Isaac: (v 2)  y la orden de no hacer ningún daño (v 12).

Dios parece contradecirse pidiendo primero una cosa y luego lo contrario. La verdad del relato está en la relación entre estas dos ordenes aparentemente contradictorias. ¿Qué nos enseña el texto en concreto?. Anotamos cinco enseñanzas:


1

La verdad última del relato es que Dios no quiere la muerte del hombre, sino su vida. Con el mandato del sacrificio de Isaac se provoca la conversión de Abrahán, que en un principio parece admitir que Dios puede exigirle ese sacrificio. Luego Dios detiene la mano. Esta acción de Dios contiene un mensaje: Dios prohíbe de manera absoluta los sacrificios humanos; y de paso nos sirve a nosotros para evitar cualquier interpretación de la cruz de Jesús según la cual el padre habría querido directamente la muerte de su Hijo.

La voluntad de muerte viene de la conciencia religiosa espontánea de Abrahán; éste atribuye a Dios una violencia que considera normal en los hombres. El relato es el testimonio de esta proyección (primitiva y actual) sobre Dios del impulso de muerte que anida en el hombre. El relato traduce la experiencia dolorosa de Abrahán, que pasó de la imagen pagana de Dios (Dios exigente que quiere la muerte del hombre), a la imagen convertida de un Dios lleno de cariño y de amor, totalmente distinto de la imagen que de él se hace el hombre. 

Anotamos aquí que la pedagogía de la revelación bíblica no vacila en atribuir a Dios ciertos comportamientos que son el reflejo del corazón pecador del hombre. Pero Dios no es así, y este pasaje bíblico tiene precisamente el significado de que hay que cambiar y convertir esa imagen de Dios que pide sangre y sacrificios, como si Dios, para ser Dios,  necesitara de nuestro amor expresado en sacrificios.

2

La conversión de Abrahán no se produjo a través de una enseñanza especulativa, sino a través de la prueba de la noche. Sea cual fuere el error de Abrahán  -hoy hablaríamos de un error invencible que deja al hombre en la buena fe-, lo cierto es que obedeció a una orden que le hacía sufrir en lo más vivo y querido que tenía: su hijo. No sólo es una orden cruel, sino un contrasentido: ¿qué ocurrirá con la promesa, si Isaac muere? Obedeciendo esta orden sin fallos, pero no sin corazón, Abrahán entra en la noche de la fe. Pasa por la experiencia demasiado humana del sin-sentido de la vida y del mismo Dios. Pero su fe no vacila.

Es esta una buena lección para quienes quieren creer en fe buscando respuestas en ideas y especulaciones teóricas. A Dios se le conoce en la noche de la fe, en los sufrimientos. La fe se pone a prueba y se madura en las dudas. Cuando se afrontan las contrariedades de la vida y estas se superan abandonándose a Dios a pesar de la dificultad, se puede decir con Job: "Te conocía solo de oídas, pero ahora te han visto mis ojos" (42,5).  



3.

Junto a la obediencia de la fe de Abrahán, la de Isaac también prefigura la obediencia de Cristo. Isaac  toma la leña sobre sus hombros para subir al monte, signo de Cristo con la cruz; y, según la tradición judía en un comentario a Gn 22,9-10,  dice a su Padre “átame fuerte que yo no me resista” (tradición judía).  ¡Átame! (Aquedáh en hebreo): 
«Abrahán extendió la mano y tomó el cuchillo para sacrificar a su hijo Isaac. Isaac tomó la palabra y dijo: “Padre mio, átame bien para que yo no te de golpes con los pies de tal modo que tu ofrenda sea inválida y yo sea precipitado en la fosa de la perdición en el mundo venidero”. Los ojos de Abrahán estaban fijos en los ojos de Isaac, y los ojos de Isaac estaban vues hacia los ángeles de lo alto. Abrahán no los veía. En este momento descendió de los cielos una voz que decía: “venid a ver a dos personas únicas en mi universo. Una sacrifica y la otra es sacrificada; el que sacrifica no duda y el que es sacrificado extiende la garganta”».
San Clemente, en su carta a los Corintios (31,3) se hace eco de la misma idea: «Isaac, sabiendo lo que le esperaba, se ofreció confiada y voluntariamente al sacrificio». Así se puede establecer una relación de parentesco entre el sacrificio de Isaac y la entrega pascual de Jesús. La presencia de Isaac no fue entendida pasivamente, no consistió en un dejarse morir, sino que aceptó con ánimo su sacrificio; se ofreció voluntaria y personalmente. Así, el sacrificio de Isaac (Aquedáh) se compara con el de Cristo en el monte Calvario. En ambos están presentes el padre (Abrahán y el Padre Dios)  y el Hijo (Isaac y Jesucristo).


4.

Abraham vivió de algún modo en su carne el paso de una concepción peligrosa y ambigua del sacrificio como materialidad a una concepción totalmente espiritual. Lo que cuenta a los ojos de Dios no es la materialidad del sacrificio sino la disposición interior. Y se le felicita precisamente por eso: «Ya veo que obedeces a Dios y no me niegas a tu hijo único» (Gn 22,12). Este verdadero sacrificio no tiene necesidad de la inmolación, es el don de la libertad y del corazón, es la respuesta amorosa al Dios que lo ha dado todo. Abrahán y nosotros somos invitados a pasar de la idea del sacrificio sangriento al espiritual, pero ciertamente real, porque se vive en nuestra existencia. Este sacrificio espiritual se confunde con la fe e inspira la conducta. Todo esto se le imputó como justicia y lo puso en comunión de salvación con Dios.


5.

La obediencia de Abraham estaba ya impregnada por la fe en la resurrección. San Pablo destaca la fe de Abrahán en el momento de la alianza que Dios establece con él (Rm 4).  La carta a los Hebreos la destaca especialmente en el episodio de Gn 22 (Hb 11, 17-18), esta carta dice que Abrahán  pensaba que Dios es capaz de resucitar a los muertos.

Antes de que Dios detuviera su mano dispuesta a sacrificar a su hijo en el monte  Moria Abrahán ya había creído que Dios podía sacar vida (descendencia, un pueblo) del vientre seco de Sara. Al obedecer el mandato de sacrificar a Isaac, que sería el hijo por el que tendría una descendencia tan numerosa como el polvo de la tierra (Gn 13,16) o las estrellas del cielo (Gn 15,5), se sabe que Abrahán intuía con fe que Dios puede sacar vida de la muerte. En caso contrario no habría obedecido. En Jn 8,56 Jesús dice que "Abrahán, vuestro padre, se alegró sólo con el pensamiento de que iba a ver mi día; lo vió y se llenó de gozo", palabras citadas en el contexto de una discusión acerca de la resurrección.

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Octubre 2026
C. A.

miércoles, 14 de octubre de 2026

3. Abrahán (II) Promesa y Alianza

 


Abrahán (II) Promesa y Alianza

Tras el texto de la VOCACIÓN de Abrahán, donde se pone de manifiesto su FE por su disposición a SALIR, seguimos los comentarios de Texto con la PROMESA y la ALIANZA, dos palabras esenciales para entender al personaje. En concreto, extraemos enseñanzas de dos textos: Gn 15,1-6 (Promesa) y Gn 15,7-21.16,1 (Alianza)


La promesa
Génesis15,1-6
"El Señor dirigió a Abrán, en una visión, la siguiente palabra:
«No temas, Abrán, yo soy tu escudo, y tu paga será abundante».
Abrán contestó:
«Señor Dios, ¿qué me vas a dar si soy estéril, y Eliezer de Damasco será el amo de mi casa?».
Abrán añadió:
«No me has dado hijos, y un criado de casa me heredará».

Pero el Señor le dirigió esta palabra: «No te heredará ese, sino que uno salido de tus entrañas será tu heredero». Luego lo sacó afuera y le dijo: «Mira al cielo, y cuenta las estrellas, si puedes contarlas». Y añadió: «Así será tu descendencia»."
* * *

*Dios le hace a Abrahán la PROMESA de que de su descendencia nacerá un gran pueblo, tan numeroso como las estrellas del cielo. No pide Abrahán un hijo; se supone que ya estaba resignado a no tenerlo; es Dios quien toma la iniciativa.

*A pesar de lo improbable, por no decir imposible del cumplimiento de la promesa (a Saray se le había pasado el tiempo de tener hijos y Abrahán ya era anciano) Abrahán cree contra toda esperanza (cf Rm 4,18).

*La promesa de la salvación total se hace a “su descendencia”, a partir de su existencia se prolongará el Pueblo de Abrahán (Israel): “Uno salido de tus entrañas será tu heredero». Este nacido de sus entrañas será Isaac, que como veremos es tipo (o adelanto simbólico) de Jesucristo, que será el "Hijo" del que nacerá el nuevo pueblo: la Iglesia. Así lo expresa san Pablo: “Las promesas se le hicieron a Abrahán y a su descendencia (no dice «y a los descendientes», como si fueran muchos, sino a tu descendencia, que es Cristo).(Gal 3,16)

*En este texto se pone en evidencia, nuevamente, la FE que Abrahán dejó ver en la vocación o llamada, y que le lleva a confiar en la PROMESA de que pervivirá en su descendencia.

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La alianza
Gn 15,7-21.16,1

El Señor dirigió a Abrán, en una visión, la siguiente palabra:
-«No temas, Abrán, yo soy tu escudo, y tu paga será abundante».
Abrán contestó:
-«Señor Dios, ¿qué me vas a dar si soy estéril, y Eliezer de Damasco será el amo de mi casa?».
Abrán añadió:
-«No me has dado hijos, y un criado de casa me heredará».
Pero el Señor le dirigió esta palabra:
-«No te heredará ese, sino que uno salido de tus entrañas será tu heredero».
Luego lo sacó afuera y le dijo:
-«Mira al cielo, y cuenta las estrellas, si puedes contarlas». Y añadió: «Así será tu descendencia».

Después le dijo:
-«Yo soy el Señor que te saqué de Ur de los caldeos, para darte en posesión esta tierra»
Él replicó:
-«Señor Dios, ¿cómo sabré que voy a poseerla?».
Respondió el Señor:
-«Tráeme una novilla de tres años, una cabra de tres años, un carnero de tres
años, una tórtola y un pichón».
Él los trajo y los cortó por el medio, colocando cada mitad frente a la otra, pero no descuartizó las aves....
Cuando iba a ponerse el sol, un sueño profundo invadió a Abrán y un terror intenso y oscuro cayó sobre él. El sol se puso y vino la oscuridad; una humareda de horno y una antorcha ardiendo pasaban entre los miembros descuartizados. Aquel día el Señor concertó ALIANZA con Abrán en estos términos: «A tu descendencia le daré esta tierra, desde el río de Egipto al gran río Éufrates"

* * * 

*Dios promete a a Abrahán una descendencia y una tierra que puede ser suya si tiene fe. Abrahán muestra de principio algunas dudas: «Señor Dios, ¿cómo sabré que voy a poseerla (la tierra que me dices)?». La pregunta parece ocultar ciertas dudas.

*Dios disipa sus dudas haciendo con él una ALIANZA, un pacto, que Dios quiere que Abrahán entienda que es entre iguales, cuando en realidad el abismo entre Dios y él es infinito.

*Para entender el rito al que se somete Dios es necesario saber que en las alianzas de aquel tiempo, las dos partes pasaban entre los animales partidos, comprometiéndose mutuamente. Estas alianzas se hacían, o bien entre iguales, o bien entre un poderoso y dominador con otro más débil o dominado, al que se le garantizaba protección si cumplís ciertas contraprestaciones. El pacto se cerraba pasando ambos contratantes por medio delos animales sacrificados. Luego se celebraba un banquete con la carne.

*Esta alianza de Dios con Abrahán es muy desigual. Aquí solo pasa Dios, como fuego humeante y antorcha de fuego. “Un sueño profundo invadió a Abrán y un terror intenso y oscuro cayó sobre él. El sol se puso y vino la oscuridad”, porque no puede ver a Dios y seguir vivo (cf Ex 33,20). ...

*... Aquí aparece la idea de la fe como “noche” u “oscuridad”. La alianza se da en la noche de la fe; Abrahán realmente no puede ver (no puede comprender) que algo tan inesperado le ocurra: que el mismo Dios toma la iniciativa y hace con Él un pacto por el que Aquel que no necesita nada de él se pone de su parte; esto es pura gracia, gratuidad pura, amor de Dios.

*A Abrahán, repetimos, solo se le pide FE, creer en el amor de Dios. La promesa de Dios tiene como destinatario la descendencia de Abrahán; el siguiente paso será Isaac, luego Jacob y sus doce hijos, etc...


*Una enseñanza importante respecto a la Alianza: La parte débil (el ser humano) suele fallar.  Abrahán dudó: ¿cómo voy a ser padre de un pueblo numeroso? Yo también tengo mis dudas, mis impaciencias, mis infidelidades. Sin embargo Dios permanece fiel. «Si somos infieles -dice san Pablo- él permanece fiel, porque no puede negarse a sí mismo» (2 Tim 2, 13). Su fidelidad no depende de la mía: depende de su misericordia. La historia de la salvación -historia que recoge la Biblia- es siempre la misma: Dios elige un pueblo en Abrahán, ha hecho alianza con ese pueblo, y el pueblo falla, ... y Dios vuelve una y otra vez a ofrecer la oportunidad de renovar su alianza con ellos, porque ...

*... Dios es misericordia. Su ternura es más grande que nuestra fragilidad. La alianza que empezó en Abrahán culmina en Cristo, con su sangre se la Cruz se sella la ALIANZA NUEVA y definitiva...

*Los relatos de Abrahán enseñan algo que nos cuesta entender: la justificación o salvación por la fe. Lo hemos comentado muchas veces: no nos justifican (hacen justos, salvan) las obras; aunque hagamos grandes y buenas obras no son ellas las que cuentan sino la fe -la intención- con que las hacemos; podemos hacer grandes obras sólo por soberbia, egoísmo o autocomplacencia. ¿Qué es lo que mira y valora Dios en nosotros? La fe, que cuando es auténtica, lógicamente, fructificará en buenas obras con la ayuda (gracia) de Dios (cf Carta de Santiago 2,14-26)

*Para profundizar en lo dicho hasta ahora sobre la fe, las obras y la salvación o justificación, puedes profundizar leyendo sin prisas la Carta de san Pablo a los Romanos, versículos 17 al 25 del capítulo 4º. (Rm 4,17-25).

*Y otro detalle: En el capítulo 17 del libro del Génesis se vuelve a narrar la promesa y la alianza; esta vez el relato es sacerdotal: se indica ya ahí la obligación del rito de la circuncisión como requisito para pertenecer al pueblo beneficiado por el pacto. No nos detenemos en esto; la circuncisión como rito de iniciación a la fe judía; el bautismo como iniciación cristiana. Ambos insertan en un pueblo (el pueblo judío o la iglesia) y se orientan a unas promesas: la tierra nueva para los judíos, la vida eterna del Reino para los cristianos.

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CUESTIONARIO 

Aquí tienes unas preguntas básicas de repaso y reflexión sobre Abrahán, fundamentadas directamente en nuestro texto de estudio. ¿Sabes las respuestas?

1. ¿En qué consiste la vocación de Abrahán y qué actitud la define?

2. ¿Qué promete Dios en la visión de las estrellas (Génesis 15,1-6)?

3. ¿Cómo se sella la Alianza y qué tiene de especial el rito (Génesis 15,7-21)?

4. ¿Cuál es la enseñanza teológica sobre la fidelidad de Dios y la fragilidad humana?

5. ¿Qué lugar ocupa la fe frente a las obras en la salvación de Abrahán?

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Recursos.

Oración (Audio)

PowerPoint (con diapositivas también de Gn 18,16-33)

https://drive.google.com/file/d/1DTTqAgTOGMQ1xkbhKLMX8UGo45LmMSiI/view?usp=sharing

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Octubre 2026

Casto Acedo


miércoles, 7 de octubre de 2026

2. Abrahám (I) La llamada

 

La vocación y la fe de Abrahán (Gn 12,1-3)

Comenzamos nuestra lectura de la Biblia con Abraám, el Padre de la fe. Su vocación o llamada es una elección absolutamente gratuita, sin motivo ninguno por parte de Abraham. Dios elige a quien quiere, odne quiere y cuando quiere. En Génesis 12 1-9 se nos narra la vocación de Abrahán con su respuesta a la llamada de Dios.

¿Que le pide Dios a Abrahán? Una marcha, una puesta en camino, es decir, ante todo la ruptura con su ambiente natal y familiar. Esta separación tiene el valor de una conversión. Abraham tiene que deshabituarse a vivir con un mundo pecador. Deja su modo de vida anterior. Esta partida es además el comienzo de un itinerario, de una peregrinación que no acabará más que con su muerte de expatriado ( cf Gn 23,4)

Abrahán obedece a Dios; la obediencia es la respuesta de la fe: "vive en obediencia de la fe: "marchjó como le había dicho el Señor" (12,4).  Esta obediencia inicial es un acto de fe y se le puede aplicar ya lo que dice el texto en el momento de la conclusión de la alianza con Él «Y creyó él en Yahvé, el cual se lo reputó por justicia» (Gn 15,6). San Pablo sacará partido de este versículo citándolo de manera privilegiada (Gal 3,6; Rm 4,3) para ilustrar su doctrina de la justificación del hombre por la fe sola, sin intervención de obras.

A  Abrahan Dios le hace una promesa. Tendrá descendencia, muchos descendientes. Se le promete que se convertirá en un gran pueblo; más aún, que en él se bendecirán todos los pueblos de la tierra. La promesa se ve duramente contradicha con la realidad: no tiene hijos (descendencia= signo de bendición de Dios), y a su Saray, su mujer, ya se le ha pasado el tiempo de engendrar. Ésta incluso se ríe en su momento de esa promesa pero Abrahán, en medio de sus dudas, cree (cf Gn 15,2 y 17,17).

Hay algo muy  importante en esta llamada. Dios no llama a Abrahán para engordarle su ego sino para servir a una causa: uno solo para servicio y beneficio de la humanidad. Aquí se ve ya que Dios elige en Abrahán a un pueblo (Israel, descendientes de Abrahám) para por medio de ese pueblo salvar a todos. En el momento de la elección Abrahán es todavía pagano; y al ser elegido pasa a ser  “puente” entre paganos y creyentes (judíos) ya que es ambas cosas. Su elección apunta ya a Jesucristo. Así lo deja ver el Concilio Vaticano II:
"En su tiempo Dios llamó a Abraham para hacerlo padre de un gran pueblo, al que luego instruyó por los Patriarcas, por Moisés y por los Profetas para que lo reconocieran Dios único, vivo y verdadero, Padre providente y justo juez, y para que esperaran al Salvador prometido, y de esta forma, a través de los siglos, fue preparando el camino del Evangelio". (Dei Verbum, 3)
Anotemos finalmente que Dios habla a Abraham de bendición: La bendición es lo que todo padre da a su hijo antes de morir; es lo que le permite vivir en paz con el mundo y consigo mismo y encontrar la felicidad. La maldición, por el contrario, corta la raíz a toda posibilidad de vivir feliz. La bendición de Abrahán anuncia la bendición definitva de los judíos y de los paganos por Dios en Jesucristo, para alabanza y gloria de su gracia. Así dice san Pablo en su carta a los efesios:
"Bendito sea Dios, Padre de Nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en Cristo con toda clase de bendiciones espirituales en los cielos" (Ef 1,3)

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TEXTOS Y PUNTOS
DE APOYO PARA LA ORACIÓN

Libro del Génesis12,1-4a
“El Señor dijo a Abrán: «Sal de tu tierra, de tu patria, y de la casa de tu padre, hacia la tierra que te mostraré. Haré de ti una gran nación, te bendeciré, haré famoso tu nombre y serás una bendición. Bendeciré a los que te bendigan, maldeciré a los que te maldigan, y en ti serán benditas todas las familias de la tierra». Abrán marchó, como le había dicho el Señor

*Abrahán recibe, podemos decir “percibe”, una llamada de Dios que le invita a salir. La iniciativa divina tiene un carácter absoluto (sin vínculo con nada); no se da explicación alguna, Dios es Dios y elige porque quiere a quien quiere. Ha sido elegido por Dios. Su vocación es una elección. ¿Por qué? Es un elección absolutamente gratuita, es decir, sin motivo, sin mérito alguno por parte de Abrahán. 
// También ati te ha elegido Dios, ¿has sentido en algún momento su llamada?.

*Escuchara Dios le complica la vida a Abrahán; porque le exige salir, ponerse en marcha, ponerse en camino alejándose del ambiente social y familiar donde ha vivido hasta ahora. Dejar su modo de vida anterior, su zona de confort en Ur, ciudad donde vive sometido a ídolos: pecado.  Abrán es invitado a salir... y para salir, soltar... Hubo de soltar cosas: apegos a la tierra, comodidades, ... soltar su ego, dejar de mirar a sí mismo, para mirar a Dios... Eso es la fe: dejar aquello que hasta ahora sustenta mi vida y abandonarse en las manos de Dios... Esto supone incertidumbre, dudas, oscuridad... ¿No será arriesgado? Sólo soltando tu pasado y mirando con Dios al futuro puedes saber si aciertas... Dios te pide esto sólo: fe.  
// ¿Qué le pide Dios a Abrahán? ¿Qué te pide a ti? ¿Qué tienes que soltar o abandonar para seguir su llamada?

*Abrahán responde con fe. Se pone en manos de Dios que podrá conducirlo a donde Él quiera. La fe es un acto de obediencia inicial. ... “Creyó en Yahvé, lo cual se le imputó como justicia” (Gn 15,5; Gal 3,6; Rm 4,3). La fe es el principio de todo; sin fe no hay salida ni abandono de la vieja vida. Fe en Alguien que te llama y te fías de Él. 
// ¿Cómo andas de fe? ¿Te fías de lo que Jesús te dice y te pide con su evangelio? 

*Dios bendice a Abrahán. La bendición era algo de mucho peso en el Antiguo Oriente y en la Biblia. Es lo que todo padre da a su hijo antes de morir; es lo que permite vivir en paz con el mundo y consigo mismo y encontrar la felicidad. Ser bendecido por Dios es haber encontrado gracia a sus ojos, gozar de la benevolencia divina y la bendición entre los hombres. ¿Te sientes bendecido por Dios? ¿O te sientes olvidado y rechazado? Medita: "Dios me bendice".

*La bendición es un bien a compartir; la reconciliación entre los hombres y entre los pueblos es una bendición compartida. Cuando Dios dice a Abrahán “serás una bendición” está diciendo que ser motivo de encuentro y reconciliación. Dios bendecirá a todos los que bendiga Abrahán. Es bonito esto: no es bendiciendo a Dios como se restaura la unidad sino bendiciéndonos unos a otros. La bendición de Abrahán tendrá su culmen con bendición de Jesucristo (cf Ef,1.3). En la invocación del nombre de Jesús todo hombre será bendecido por Dios y alcanzará la salvación. 
// ¿Sueles ser motivo de bendición (bien decir, bien hablar, bien cuidar) par los demás? ¿O prima más en tí la maldición (maledicencia, malos pensaientos o palabras sobre los demás)?

* Termina pidiendo a Dios el don de la fe: "Señor, auméntanos la fe.", (Lc 17,5)

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Recursos

Oración audio (20 m)

PowerPoint

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Octubre 2026
Casto Acedo